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Lo que no se recuerda, no existe

Este portfolio nace sin más -ni menos- intención que reunir y organizar algunos de los textos que he publicado a lo largo de más de una década de labor periodística, ordenados según filias y fobias. Un intento por rescatar del olvido artículos de vida breve, paridos en papel y tinta, y arrinconados desde hace tiempo en la hemeroteca.

Soy un periodista analógico, de los de libreta y bolígrafo, empujado al mundo digital. Recién salido de la facultad, respondí a un anuncio por palabras, que me llevó hasta la redacción de un periódico local (AsturiasDiario), desde la que he visto pasar a cuatro presidentes del Gobierno, tres presidentes autonómicos, y otros tantos alcaldes en mi ciudad. Antes también me foguee en radios, agencias de noticias y pequeñas cadenas de televisión, casi todas consumidas por la crisis. 

Calculo que he perpetrado unas 1.500 entrevistas a personajes de todo pelaje y condición, desde ilustres mendigos a políticoscon galones. Generales de la vieja guardia (Manuel Fraga, Francisco Álvarez-Cascos, Miguel Ángel Revilla…), y apóstoles de la ‘nueva política’ (Pablo Iglesias, Albert Rivera…) han respondido a mis preguntas, con mayor o menor sinceridad. 

He cubierto incendios e inundaciones; accidentes de tráfico y juicios por corrupción; asesinatos y manifestaciones. Y entremedias, partidos de fútbol, campañas electorales, plenos parlamentarios y hasta el encendido de las luces navideñas. He bajado a grutas donde se esconcen los secretos de los neandertales, y saltado muros para colarme en viejas industrias abandonadas. Cientos de kilómetros y unas cuantas páginas impresas lo atestiguan. 

Entre mis méritos profesionales, figuran un par de amenazas por contar verdades incómodas, y una denuncia del alcalde de turno por vulnerar su derecho al honor. Gané en segunda instancia. 

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